A lo largo de mi vida he tenido la oportunidad de trabajar en diferentes entornos de trabajo: en pequeña oficina, en call center de 1000 empleados, en despacho con puerta, en la calle, en el coche, en la barra de un bar, en recinto ferial, en festival multitudinario… y siempre he pensado que lo mejor del mundo sería poder trabajar desde casa.

Eso creía a ciegas, hasta que decidí ir por libre y empezar a hacerlo. Antes de Brantz. quiero decir.

 

Por eso hoy quería hablaros de los pros y los contras de trabajar desde casa, pero luego he pensado que quizá es un tema ya muy recurrido. Entonces se me ha ocurrido hablar de las ventajas de trabajar desde casa y las ventajas de trabajar desde una oficina. Qué original, ¿verdad?… (con mucho sarcasmo).

Pues no, mejor me lo pienso dos veces. Esto va de hablar desde el corazón, y en mi caso, de la experiencia propia.

 

En Brantz. tengo, no la oportunidad, sino la gran suerte, de poder trabajar tanto en equipo como de forma autónoma, y por eso os voy a hablar de las ventajas de trabajar de esta forma mixta: unos días desde la oficina, y unos días desde casa.

 

Pero atención, desde casa de mis padres, cuyos pros son mucho mejores que si fuera la mía propia. Imagínate, llega la hora de comer, te levantas del escritorio, vas a la cocina, y la comida está hecha con la mesa puesta. Aunque, ¿eso sería una ventaja o un lujo?. En fin, que me voy de tema.

 

Pienso que ir a la oficina es absolutamente necesario y está directamente relacionado con la buena ejecución del trabajo en sí, e incluso con el crecimiento, tanto empresarial como personal. Tener la oportunidad de trabajar en un equipo de trabajo, en el que cada miembro hace su parte, remando todos a una, hacia un mismo objetivo, es clave para ir salvando obstáculos y conseguir los objetivos marcados.

 

El trabajo en equipo enriquece. Eso lo sabemos todos. Todos aprendemos de todos, y a todos se nos pueden ocurrir ideas buenas y útiles para los demás. Tener personas a tu alrededor con las que poder contar para resolver dudas o una problemática concreta, es fundamental.

 

Y también creo que es necesario un momento de recogimiento; es decir, momentos de concentración extrema, de pensar para uno mismo en nuevas estrategias de crecimiento, de planificarte la semana, de llevar a cabo tareas que requieren silencio, como son las llamadas comerciales por ejemplo.

 

Poder hacer esto desde casa me ayuda a ordenar y pensar en posibles caminos coherentes, para luego en la oficina, ponerlos en común a ver qué opina el resto.

Ahora mismo, trabajando desde la mesa de madera bruta en la terraza,  con flores, y el cantar de los pajaritos, encuentro una paz que en la oficina no es posible, una paz que me anima a contaros lo bonito de trabajar desde una oficina, estando en casa. En la de mis padres.