Quería hacer una introducción formal, dando la bienvenida a esta nueva etapa de nuestro blog, pero voy a empezar por presentarme. Soy María, y soy una hormiga nueva en Brantz.

Para que me conozcáis mejor os voy a contar algunas cosas sobre mí.

Me pirra un sándwich mixto, una caña o quinto, y el bitter kas. Pasear por el campo. Dormir en la montaña. Conducir por donde sea. Bañarme en un río. La siesta. Mi perra Chocolate. Mis sobrinas. Mis amigos. Los Stone Roses y Schubert, mogollón. Viajar cuando puedo, como puedo. Una serie del tirón. Los 90. En cambio, no me gustan las anchoas, las lentejas ni el pacharán. ¡La cerveza en lata!. No poder viajar, donde sea, como sea.  Quedarme sin siesta sin un buen motivo.

Después de muchas experiencias profesionales con funciones tan dispares como Comercial de Hardware, Asistente de dirección, o Fotógrafa, en agosto me incorporé al equipo Brantz., como Consultora.

La idea es crear una figura comercial que atienda al cliente, que le mime. Porque al cliente no se le vende. Al cliente se le asesora, se le aconseja, se le ayuda a crecer, a mejorar, se le ofrecen soluciones, se le cuida. Siempre, como mucho mimo.

Por cierto, cualquier cosa que podáis necesitar, mi correo es estudio@brantz.es

Una de mis frases favoritas es “Quien se aburre, es porque no quiere”. Y yo desde luego, sé cómo divertirme, hasta cuando me aburro como un mono. Y eso es algo que he respirado en Brantz. desde el primer día. No es que no haya tiempo de aburrirse por el volumen de trabajo que nos gastamos, sino todo lo contrario, y en paralelo. La carga de trabajo es tremenda, tanto, como la capacidad de mis compañeros para resolverlo con éxito.

El día a día es una fiesta. Cada problema, cada reto, cada oportunidad, se convierte en un sesudo trabajo de equipo del que van saliendo grandes ideas de resolución y mejora contínua. Puedo no morderme la lengua y soltarlas según me vienen. Y eso, queridos, es maravilloso por el hecho de poder ser cómo soy, visceral y espontánea sin que mis compañeros se sientan atacados o engañados por aparentar algo que no soy. Todo se toma como una idea. Si mola, adelante. Si no, a otra cosa.

Sí, ahora soy una hormiga.

Soy una hormiga, en un equipo de locos creativos, con la función de dar a conocer el trabajo que realizamos, y atraer a nuevos seres a nuestro bonito hormiguero. Acabo de llegar y ya me encuentro en casa. Todos somos hormigas en las mismas condiciones, con diferentes talentos, cualidades y capacidades, y todos juntos, formamos Brantz.

¿Cómo es trabajar rodeada de diseñadores? ¡Pues es muy excitante! Pero eso, queridos, os lo cuento otro día.